miércoles, 15 de abril de 2026

Alitas de pollo al vino blanco, receta para una salsa irresistible.





Si buscas una receta de alitas de pollo que sea fácil pero con un resultado de restaurante, tienes que probar estas alitas de pollo al vino blanco. La clave está en una salsa llena de sabor que estoy convencida se convertirá en tu favorita.

Es una forma ideal de cocinar  pollo para que se quede jugoso y con la piel tostada. Además es un plato tan versátil que puedes servirlo con lo que tengas a mano, por ejemplo yo hoy he acompañado estas alitas al vino, de un arroz blanco que me sobró de ayer, y le ha ido de cine, no hemos dejado ni gota de salsa en el plato. ¿Te parece si te ayudo a prepararlo?




Alitas de pollo al vino blanco con ajo y perejil, en bandeja blanca


Ingredientes:

• 1 kg de alitas de pollo (sin punta)

• 1 Cabeza de ajos (10-12 dientes)

• 250 ml de vino blanco

• 1 Cucharadita de harina

• 1 Hoja de laurel (grande)

• Perejil fresco

• Pimienta

• Sal

• Aceite de oliva virgen extra ( como 8 cucharadas)


Preparación:

1- En mi caso las alitas las tenía congeladas, así que las saqué del congelador el día anterior y las deje pasando la noche en la nevera, antes de empezar la recetas escurrí el agua que habían soltado, y las sequé muy bien con papel de cocina, si es tu caso y no tienes papel, las puedes secar también con un paño limpio. Si las has traído de la carnicería a tu nevera, pues sáltate este paso y directamente las salpimentamos.

2- Calentamos el aceite a fuego medio- alto. Doramos el pollo en dos tandas para que la piel quede bien crujiente. Cuando estén todas tostadas, reincorporamos las primeras a la sartén. Echamos la harina y la cocinamos por 1 minuto.

3- Añadimos los ajos con su piel y habiéndoles dado un golpe seco con el revés de la mano, agregamos también el laurel (arrugamos un poco la hoja o le hacemos un cortecito con las manos para que nos suelte toda su fragancia en el guiso). Removemos un par de minutos.

4- Vertemos el vino blanco y lo dejamos evaporar por 2 minutos a fuego alto, que la salsa burbujee.

5- Bajamos el fuego a medio- bajo, tapamos la sartén y dejamos cocinar. A los diez minutos, abrimos la tapadera, retiramos las pieles de los ajos y acto seguido aplastamos los ajos con un tenedor en la propia salsa.

6- Dejamos que siga cocinando de 8-10 minutos más sin tapa y a fuego medio para que la salsa reduzca.

Te cuento que esto está de chuparse los dedos, puedes acompañarlo como yo, de un arroz blanco con las alitas y la salsita por encima o de unas patatas fritas o como bien gustes.

Y así de fácil es convertir un ingrediente sencillo como las alitas y una guarnición de ayer en mi caso, en un plato de empezar por los dedos de las manos y permíteme la expresión, terminar por los de los pies.

Si te animas a probarla, que espero que lo hagas, verás que el truco de quitar la piel al ajo en mitad de cocción marca un antes y un después ¡No volverás hacer esta salsa de otra forma!
¿Y tú? Cuéntame, ¿Eres más de alitas al ajillo clásicas o te pierdes por una buena salsa de vino como esta? Déjamelo abajo en comentarios ¡Buen provecho!



















 

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