Si hay un bocado que representa el corazón de las barras en Castilla y León, y más concretamente en Salamanca, que es la ciudad que más visito, es sin duda la oreja con tomate. Quien haya tapeado por la capital charra sabe que, vayas donde vayas, es la reina indiscutible de las raciones. Pero, ¿Cuál es el secreto para que la salsa quede ligada y la oreja en su punto justo? Tras probar varias versiones, hoy te traigo mi receta infalible, usando tomate triturado para un sabor auténtico y un truco maestro con el agua de cocción que cambiará tus guisos de oreja para siempre
Ingredientes:
Preparación:
1- Lo primero que vamos hacer es dejar las orejas impecables. Si vemos algún pelito le pasamos un soplete por ellos o el mechero. Le damos como ves en la foto de abajo, un cortecito en el pliegue para poder lavarlas bien con agua fría por todas partes.
2- Ponemos las orejas en la olla, las cubrimos de agua con media cebolla, el laurel y un poco de sal.
3- Cocinamos durante 45-50 minutos desde que suba la válvula (o unas 2 horas en olla tradicional)
4- Una vez estén tiernas, que la zona carta gelatinosa se deje traspasar con un tenedor, las escurrimos reservando un vaso del liquido de la cocción. Cuando las orejas estén templadas las cortamos en trozos de bocado.
5- En una sartén amplia o cazuela, calentamos el aceite, como 4 cucharadas, y pochamos la otra media cebolla picadita hasta que esté transparente, junto a los ajos también picados y a fuego lento.
6- Añadimos una cucharadita de pimentón de la vera dulce o picante, eso a tu gusto y, rápidamente para que no se queme, incorporamos el tomate triturado.
7- Dejamos que el tomate se fría a fuego suave durante 20-25 minutos. Añadimos una pizca de azúcar para corregir la acidez y, aquí viene "el secreto mejor guardado", añade un cazo del agua de cocción de la oreja.
8- Incorporamos la oreja troceada a la cazuela,. Dejamos que todo hierva junto unos 5-10 minutos más para que la gelatina del caldo ligue la salsa y la oreja se impregne de todo el sabor.
9- Rectifica de sal si es necesario y sirve bien caliente.
🔔 Versión Express:
Si no tienes tiempo, puedes usar un buen tomate frito artesano. En ese caso, tras pochar la cebolla y el ajo, rehoga la oreja unos minutos para que se dore ligeramente y coja gusto y, luego añade el tomate frito. Solo necesitará un par de minutos de hervor conjunto. Esta opción en mi casa es tan valida como la primera y es que la oreja admite y gusta de cualquier manera.
Como habéis visto, la clave está en el cariño que le demos al sofrito y en aprovechar esa gelatina natural de la propia oreja. A mi personalmente me encanta de un día para otro, ¡los sabores se intensifican muchísimo!
¿Y a ti cómo te gusta más? ?Con el toque ahumado del pimentón o la prefieres más dulce con tomate frito? Cuéntamelo en comentarios y, si te ha gustado la explicación de esta receta,, cuéntamelo también y no te pierdas la próxima receta de oreja que esa no te va a pedir pan, esa te va a pedir calma, para que no te atragantes del ansia que te va a entrar por comértela toda


Que buena pinta!!!!!
ResponderEliminarPues no veas como sabe, está riquísima.
EliminarGracias guapa.