lunes, 15 de abril de 2024

Pollo a la miel con jengibre

¡ Hay olores y sabores que te llenan de recuerdos! ¡Qué incluso te transportan sin necesidad de cerrar los ojos! En mi caso este plato me lleva a la infancia. "Aquellas mañanas de invierno en casa, cuando mi padre entraba a nuestras habitaciones con el tarro de miel y una cuchara. Nos daba una a cada uno bien colmada de miel, convencido de que esas cucharadas eran el escudo perfecto para que no cogiéramos un resfriado".

Ese gesto tan sencillo y lleno de cariño es el que ha hecho esta receta, he querido llevar ese ingrediente de mis recuerdos a un plato principal, transformando la miel en un glaseado adictivo.

Personalmente prefiero usar jengibre fresco, pero no siempre se puede y si es el caso que hoy para hacer está receta tienes que usar jengibre en polvo no te preocupes que te explico más adelante cuánto, y cómo usarlo.      

Cómo ves la parte del pollo que utilizo son muslitos de pollo, puedes usar cualquier parte, incluso pechuga, pero yo prefiero muslos porque además de ser más tiernos, busco que la salsa se impregne a la piel y poder seguir así recordando en cada bocado ese cuidado que mi padre nos repartía con su cuchara de una  habitación a otra.



Ingredientes para 4 personas:

1 kg de muslitos de pollo

1 Cebolla 

60 ml de salsa de soja

100 ml de miel

150 ml de caldo de pollo o agua

Jengibre

Aceite de oliva

Pimienta

Sal


Preparación:

1- Empezamos salpimentando los muslitos. En una cazuela amplia echamos de 3-4 cucharadas de aceite, ponemos el fuego fuerte y doramos el pollo, si no entran todos cómodamente, los sellamos a tandas, sin prisa, pero con cuidado que no sé nos queme, la grasa que soltará la piel se mezclará con la miel creando una emulsión brillante.  Retiramos los muslos a un plato.

2- En esa misma cazuela pero con el fuego medio - bajo, sofreímos la cebolla, que habremos picado muy finamente, echamos una pizquita de sal y tapamos durante 10 minutos para que sude. Ten cuidado con la sal porque este plato va a llevar soja.

3- Si vas a usar jengibre fresco, ralla sobre la cebolla como dos centímetros y remueve unos segundos. Incorpora la soja, la miel, el caldo y también los muslitos.

Sin embargo si utilizas en polvo, pon en un bol la soja y la miel, echa sobre ellas media cucharadita de jengibre, remueve e incorpora todo a la cazuela, incluidos los muslitos y el caldo.

4- Mantenemos a fuego bajo con la cazuela tapada por 20 ó 25 minutos, dando la vuelta al pollo a la mitad del tiempo.

5- Y ahora es cuando viene el momento del "milagro" os revelo el secreto de este glaseado, la paciencia, y destapar la cazuela subiendo el fuego a medio- alto. Iremos viendo que la salsa cada vez tiene más fuerza y va espesando, mientras lo hace iremos bañando el pollo con ayuda de una cuchara, lo tenemos así hasta ver qué empieza a parecer un almíbar, es entonces cuando apagamos el fuego.

6- Dejamos reposar unos minutos antes de servir para que el glaseado termine de asentarse. Recuerda rectificar de sal.

Este plato se puede acompañar perfectamente con un arroz blanco.

Y espero que esté pollo a la miel y jengibre no solo conquiste vuestra mesa, sino que os traiga esa misma sensacion de bienestar que sentíamos nosotros en aquellas mañanas de invierno. Al final cocinar es nuestra forma de seguir repartiendo ese " escudo" de cariño, de plato en plato, de habitación en habitación. Así que solo me queda deciros..

¡Buen provecho! 


Y en tu casa ¿ Había algún remedio o ingrediente mágico que nunca faltaba? Cuéntame, te leo en comentarios.


















2 comentarios:

  1. ¡Pollo a la miel, jugoso y delicioso, mejor recién hecho para disfrutar de su salsa perfecta!

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    1. Nos dicen hace años de echar miel al pollo y seguro que nos echamos las manos a la cabeza, y sin embargo está buenísimo. Un abrazo

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