martes, 17 de enero de 2017

Flan de huevo casero y tradicional, el de nuestras madres y abuelas.

Este flan de huevo casero es mucho más que un postre, es un viaje a la infancia. Es la receta que recupera esos sabores que a veces creemos perdidos en el tiempo, como le ocurrió a mi amiga Merche Borjas. Ella sintió que el flan de su madre se había ido con ella, pero lo recuperó al ver y preparar mi receta, la cual podéis encontrar también escrita en su blog.

Me hace feliz que este dulce haya servido para conectar momentos tan especiales. Por eso, hoy os comparto la versión original que ella mantiene, junto con los pequeños cambios que he hecho en mi cocina con los años. El probar con menos azúcar me ha hecho descubrir que potencia más el sabor autentico del flan, y también he experimentado con la opción sin lactosa, por una de mis hijas, que es intolerante y os puedo decir que queda igual de rico.

Dos flanes de huevo caseros sobre plato blanco y mantel oscuro




Ingredientes :

• 1/2 Litro de leche (Entera si es posible o sin lactosa)
• 4 Huevos tamaño L
• 150-200g  de azúcar
• 1 vaina de vainilla (o dos taponcitos de esencia)

• Azúcar: La versión tradicional lleva 200g
La versión actual (la que hemos descubierto que nos gusta más, lleva 150)

• Para el caramelo: 4 Cucharadas soperas de azúcar y unas gotas de agua (o un bote de caramelo liquido de buena calidad si prefieres no complicarte)

Preparación:


1- Vamos hacer el caramelo si es que decides hacerlo casero. Ponemos el azúcar con las gotas de agua a fuego medio sin remover hasta que esté dorado y vertemos en los moldes o en el molde, si es que prefieres hacerlo en un molde grande o único. Pero si se te resiste hacer el caramelo, no sufras, usa uno de bote. Yo misma tardé horrores en que me saliera bien el casero, lo importante es el flan.

2- Pasamos a poner la leche al fuego y añadimos la vainilla según lo que tengas en casa:

Si usas vaina natural ábrela a lo largo con un cuchillo, raspa las semillas negras del interior y échalas a la leche junto con la propia vaina vacía.

Si usas esencia añade dos taponcitos directamente a la leche.

3- En cuanto la leche esté caliente y vaya a romper a hervir, la retiramos del fuego. Tapamos y dejamos que repose 10 minutos para que infusione bien. ¡Ojo! No te olvides de retira la vaina vacía ahora, justo antes de pasar al siguiente paso.

4- Te recuerdo retirar la vaina y una vez hecho, seguimos. En un bol, unimos los huevos con el azúcar. Aquí decides el acabado que quieres:

Para un flan liso y sedoso: mezclamos con una varilla de mano o un tenedor, no batimos, mezclamos para no meter aire y añadimos a leche templada poco a poco mientras seguimos removiendo despacio.

Si queremos un flan con agujeritos: batimos los huevos con el azúcar para que entre aire. Esos huequitos luego se llenaran de caramelo.

5- Y ahora precalentamos el horno a 180ºC.

6- Colocamos los moldes en una bandeja o recipiente con agua caliente hasta la mitad. Horneamos entre 35 y 40 minutos. Estará listo cuando, al pincharlo con un palillo, este salga limpio.

(Si quieres agujeritos, deja que el agua del baño María burbujee un poco, si lo quieres liso, que el agua no llegue a hervir fuerte)

7- Al sacarlos los cubrimos con papel de aluminio para que no hagan costra. Dejamos enfriar a temperatura ambiente y luego a la nevera. Esperamos al menos 8 horas para desmoldarlos, si eres muy ansias espera por lo menos cuatro horas, aunque también te digo que si los haces de un día para otro quedan mucho más ricos.

Y si te gusta el contraste entre el dulce y el toque suave del queso, no puede dejar de probar mi Flan de queso con membrillo. Es un postre que sorprende a todo el mundo.

Y para una merienda con un toque cítrico irresistible, te recomiendo mi tarta de galletas con flan de naranja. 

Y si te apetece algo realmente original, tienes que ver este Flan de coliflor. Te aseguro que su suavidad es una sorpresa deliciosa y una forma diferente de disfrutar de este ingrediente.


Recuerda que la paciencia es el ingrediente secreto...aunque sé que esperar esas 8 horas de nevera es la parte más difícil de la receta. ¡Escóndelo bien al fondo si no quieres que desaparezca antes de desmoldarlo! Y ahora te toca a ti ¿Cómo te gusta más el flan, con el acabado liso o el toque rústico de antes? Cuéntame en comentarios,  ¡Me encanta leerte!

Si te ha gustado mi receta y su historia ¡no dudes en compartirla! Me hace mucha ilusión que esta receta viaje de cocina en cocina.

4 comentarios:

  1. Sabes que me enamore de este flan, porque era el que hacía mi mádre y nunca pensé que volvería a probar!!!! Gracias 😘😘

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    1. Lo sé y recuerdo muy bien con que sentimiento me lo dijiste cuando lo probaste, gracias a ti por ser como eres.

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