¿Evitas cocinar coliflor por el olor que deja en la casa? Sé que a mucha gente le pasa, pero no te preocupes, mi hija Miryam tiene la solución. ¡Sin hervir y sin olores! Hace una tempura super crujiente y un glaseado de miel y soja que convertirás esta verdura en el plato favorito de tu casa.
⏱ 30 min | 👩🍳 Fácil | 👥 4 Raciones
Ingrediente principal:
2 Coliflores medianas frescas.
Aceite de girasol
Tempura:
80 g de Harina de trigo
25 g de Maicena
2 Cucharaditas de levadura química (tipo royal)
2 Huevos medianos
160 ml de Agua muy fría
Sal
Para el glaseado:
70 ml de Salsa de soja
160 ml de Agua
Preparación:
Cortamos la coliflor en ramilletes del tamaño de un bocado. Los lavamos y secamos con un paño. Si están húmedos el rebozado no agarrará bien.
En un bol grande, mezclamos la harina, la maicena, la levadura y echamos un poco de sal. Añadimos los huevos y el agua helada. Batimos hasta que no haya grumos.
Calentamos abundante aceite. Pasamos la coliflor por la masa y freímos por tandas hasta que estén doradas y crujientes. Escurrimos sobre papel absorbente o rejilla.
En una sartén o cazo, mezclamos la miel, el agua y la soja. Cocinamos a fuego medio-alto removiendo constantemente. Dejamos que hierva hasta que espese y parezca un jarabe brillante.
Servimos la coliflor en una fuente y vertemos el glaseado por encima justo antes de comer.
🔔 Consejo de la chef:
Te quedará un plato muy completo si lo acompañas de un arroz blanco.
Esta receta es la prueba de que se puede comer "sano" de una forma divertida y deliciosa.
Gracias Miry por descubrirnos este platazo que ya es fijo en casa. ¡Espero que os guste tanto como a nosotros!
¡Que aproveche!

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