martes, 31 de marzo de 2026

Polo al Brandy, receta tradicional paso a paso.

En casa a todos nos gusta cocinar. No sé muy bien si esto es una ventaja o una desventaja, ya que aunque a veces me viene bien un relevo, otras nos encontramos con más manos que fogones y en nuestra cocina eso es un tremendo lio. Pero hay algo en lo que todos estamos de acuerdo, y es que cuando mi marido decide entrar en la cocina, todos le hacemos paso, especialmente si va hacer Pollo al Brandy. Él tiene un estilo de cocina sin reloj, a fuego lento, donde el aroma inunda toda la casa.
Con permiso su permiso, comparto esta receta contigo para que tu casa también se llene de olor a hogar de los de antes.







     Ingredientes para 4-5 personas: 


  • 1,5 kg de pollo (mi marido usa muslitos)
  • 1 Cebolla (grande)
  • 3 Zanahorias
  • 3 Dientes de ajo
  • 2 Patatas grandes
  • 50 ml de Brandy
  • 200 ml de vino blanco
  • 1 Litro de caldo de pollo
  • 2 Hojas de laurel
  • Pimienta
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra


    Elaboración: 

En una cazuela con un buen chorro de aceite, como unas 4 cucharadas, doramos los dientes de ajo, sin pelar, pero a los que habremos dado un pequeño golpe con el mango del cuchillo o con la palma de la mano. Una vez dorados, los retiramos y desechamos, a no ser que seas como yo y te guste el ajo frito.
   

Salpimentamos los muslitos y los sellamos, dorándolos en el mismo aceite que hemos aromatizado con los ajos. Los doramos bien por todos los lados a fuego fuerte, de esta forma, se les creará una capa dorada y crujiente por fuera, dejando todos sus jugos dentro. Una vez dorados los reservamos en un plato. 

En esa misma cazuela, aprovechando ese aceite aromatizado y los jugos que a soltado el pollo, bajamos el fuego al mínimo. Vamos a hacer el sofrito sin prisa.
Usaremos una cuchara de madera o una espátula de silicona para raspar bien el fondo, este proceso se llama desglasar, y sirve para que todos esos sabores tostados se integren en las verduras.
   

Es el momento de hacer el sofrito y añadir la cebolla bien picadita junto a las zanahorias cortadas en rodajas. Echamos una pizca de sal para ayudar a que la cebolla sude, tapamos y cocinamos a fuego lento durante unos 10-12 minutos, removemos de vez en cuando hasta que la verdura esté tierna.
   
  
Reincorporamos el pollo, vertemos el Brandy y lo dejamos reducir a fuego alto por 2 minutos. Ahora añadimos el vino y, nuevamente lo dejamos evaporar el alcohol por otro par de minutos. cubrimos con el caldo caliente e incluimos el laurel. 


Cocinamos a fuego suave por 45-60 minutos. Sabremos si esta el pollo en su punto cuando, al pinchar la parte más gruesa, el tenedor entre sin resistencia o veas que la carne empieza a separase ligeramente del hueso.
   


Mientras se hace el guiso, pelamos y cortamos en cuadraditos las patatas. Las freímos aparte para que estén doradas. El "secreto" de mi marido es que, cuando al pollo le faltan solo 5 minutos para terminar (hacia el minuto 40 ó 55 de cocción, según el tamaño de los muslitos), destapamos la cazuela, añadimos las patatas fritas y dejamos que den un último hervor conjunto. De esta forma, la patata absorbe todos los sabores y ayuda a que la salsa quede bien ligada.

 
 ¿Escuchas el chup-chup? ¡Casi lo tenemos!

  
Para terminar, una sugerencia de mi marido, si ves que la salsa necesita más cuerpo, machaca un trozo de patata contra la pared de la cazuela. al mezclarse con el guiso, el almidón de la patata ligará bien la salsa. Apagamos el fuego y dejamos reposar unos minutos con la cazuela tapada para que los sabores se asienten y ¡a disfrutar!
  
 Cuénteme en comentarios si a ti también te quitan en casa el delantal, me encantará leerte.
   
   

 

 

   







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